¿En serio no aprendimos nada de 2022?
En 2022 también llegamos a la recta final con una oposición fragmentada, confundida entre egos, cálculos y desconfianzas mutuas. El resultado está en la memoria reciente: Gustavo Petro pasó primero con 40,3% y la derecha tradicional ni siquiera logró llegar a la segunda vuelta; quien terminó enfrentándolo fue Rodolfo Hernández, el inesperado beneficiario de una dispersión que nadie quiso corregir a tiempo. Fue la derrota de quienes no entendieron que, el adversario principal no es el parecido, sino el distinto.
Y aquí me surge esa inquietud que no nos deja en paz: ¿acaso no sacamos ni una lección de lo que vivimos en 2022? Competir, claro, es parte de la esencia democrática, pero otra cosa es lanzarse al abismo político frente a todo el país. Los candidatos no tienen por qué........
