No todas las batallas deben pelearse
Pocos descubren esa diferencia antes de llegar al gobierno.
La política electoral recompensa la confrontación. Premia la capacidad de dividir, movilizar, señalar adversarios y convertir cada diferencia en una causa. Gobernar exige exactamente lo contrario. Exige distinguir entre lo urgente y lo importante; entre las victorias que fortalecen y las que simplemente consumen fuerzas.
Ese aprendizaje será una de las primeras pruebas del nuevo gobierno colombiano.
La controversia en torno a la posibilidad de que el presidente electo tome posesión en una guarnición militar parece, en apariencia, un debate sobre el protocolo de una ceremonia. En realidad, es una discusión sobre algo mucho más decisivo: la manera como un gobierno decide gastar su autoridad antes incluso de comenzar a ejercerla.
Toda administración recibe, al nacer, un patrimonio invisible. No figura en el presupuesto nacional ni puede medirse en encuestas. Es una combinación de confianza, expectativa, buena voluntad y paciencia ciudadana. Ese patrimonio tiene una característica........
