¿Usted cree en Dios? – Parte II-
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son como lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” Mat.7:15,16
O le cree a Dios. ¡El acto de creerle a Dios es acción!. ¡Es obediencia! Si no hay eso no hay verdadera convicción. Podrá haber mucha filosofía cristiana y doctrinal. Se puede predicar muy bonito y convincente, pero el Señor es claro: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son como lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” Mat.7:15,16. ¿Entonces es que acaso un creyente de Dios que grita, miente, agrede y no tiende la mano amiga, mezquino, avaro, hipócrita, amadores de los deleites más que de Dios y tramposo. ¿De verdad le cree a Dios? Si le creyera no actuaría así. ¡Tremendo!¿ no? “Por sus frutos les conoceréis”
El Maestro todavía enseña a todo aquel que quiere escucharle, por cuanto quiere lo mejor para nosotros. No solamente es creer en Él, sino más bien creerle a ÉL. Por ello dejó un mensaje “lapidario” para sus seguidores, para quienes dicen creer en él, para los cristianos que son su pueblo hoy. Y viene rodando a través de los tiempos cuando el profeta OSEAS lo escribió. Dijo, «Mi pueblo perece, por falta de conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos» Oseas 6:4. Lo triste de esta amonestación es que el cristiano no aprende. Tiene la misma actitud de los judíos en el pasado. No quiere obtener conocimiento por tanto parecerá, como en el pasado.
Si le creemos a Dios entonces obedeceremos lo que él enseña, ordena y pide hagamos. Por ello tenemos que referir el caso de Naamán. Éste era general del ejército del rey de Siria, gran varón delante de su señor, y en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvamento a Siria. Hombre valeroso en extremo, pero leproso. Sucede, que una niña hebrea tomada como esclava por los sirios servía en la casa de este general pagano. El rey de Siria, había derrotado los ejércitos de Israel en una gran batalla y se habían llevado a una niña la cual servía «a la mujer de Naamán.» Aunque esclava, y muy lejos de su hogar, esa niña nunca se apartó de Dios, Por ello Dios la iba a usar para que los pueblos paganos creyeran en él.
Sin embargo, Naamán es una muestra de lo que es el cristiano hoy. Una cosa es creer en Dios y otra es creerle a Dios. El General leproso hizo caso a la niña hebrea y consultó si su DIOS podía sanarlo de la lepra. El profeta le mandó a decir “»Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio» —- Pero el orgullo de este personaje lo frenaba de hacer lo que el profeta indicaba. “Creía en Dios” pero en el fondo no le creía a Dios. “Los siervos de Naamán le rogaron que cumpliese las instrucciones de Eliseo.
Le dijeron: ”Créale” e hicieron un énfasis especial. Acotaron, «Si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras?… Se estaba probando la fe de Naamán, mientras que su orgullo lo limitaba…. Por fin venció la fe, y el altanero sirio dejó de lado el orgullo de su corazón, y se sometió a la voluntad revelada de Jehová. “Obedeció” Siete veces se sumergió en el Jordán, «conforme a la palabra del varón de Dios.» El Señor honró su fe; «y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio» LIBRO: LA HISTORIA DE PROFETAS Y REYES. CAPÍTULO 20 Naamán. Helen White. ¿Cómo les parece? ¡Hasta el próximo artículo Dios mediante!
William Amaro Gutiérrez
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