Aprende a regalar jazmines para el alma
«El alma mía es como un jazmín, silencioso y blanco»Alfonsina Storni
Existe un invierno silencioso que no depende de las estaciones, sino de las grietas del corazón.
Es el frío que se instala en el pecho cuando se transita por el territorio desolado de un duelo, la herida abierta de un desamor, la ingratitud de un hijo, o el peso abrumador de una pena profunda.
En esos días de intemperie, el alma rota busca desesperadamente un refugio, una pequeña tregua para su dolor.Sin embargo, a menudo el mundo responde con la peor de las tormentas: la insensibilidad.
Es desolador cruzarse en el camino con la palabra déspota, con el reproche gratuito o la crítica altanera de quienes, blindados en su propia soberbia, eligen lanzar piedras en lugar de ofrecer pañuelos.
Qué necedad tan grande hay en sembrar cadillos y ortigas en el jardín de un alma que ya está sangrando;........
