Soliloquios de café: “Cuando las raíces son profundas, el árbol no tiene por qué temer al viento”
Considero que no estoy capacitado para dar consejos a nadie y no me gusta hacerlo, creo que cada quien tiene un límite de capacidad para enfrentar los problemas y siempre he dicho que no existe un dolorómetro, ni siquiera esta palabra la registra el diccionario, pero supongo que los seres vivos estamos capacitados para responder de maneras inesperadas ante los graves acontecimiento que en algunos lapsos de nuestras vidas tenemos que enfrentar.
Es por ello que busco asesorías que me parecen pertinentes. Palabras tal vez dichas al viento, pero que presuntamente han sido coordinadas por expertos en la materia y puede que sirvan de ayuda a quienes, en Venezuela o a los venezolanos en el exterior, sufren los más terribles momentos imaginados por cualquier ser humano. La devastación ocasionada por los dos terremotos del veinticuatro de junio pasado, ha conmovido los cimientos de los sentimientos de todos los conciudadanos de buena voluntad.
La solidaridad con las víctimas del cruel movimiento telúrico, por amor a la Patria, debe ser unánime, tenemos el deber de demostrar al mundo que, en los momentos difíciles los venezolanos siempre hemos estado y estamos dispuestos a ser un sólo ente que, en apoyo a quien lo necesite, la gran mayoría somos........
