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Diarios Lácticos: Del Vocablo Amamantar y sus Quid

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30.03.2026

De Chachopo a Apartaderos

camina Luz Caraballo,

con violetitas de mayo

y un carnerito de lana.

Con su falda de siete colores

y sus alpargatas de hilo,

va diciendo sus dolores

a los pinos del camino.

Los cinco hijos que tuvo

se le fueron por el mundo:

dos se le murieron niños,

dos se le fueron al llano

y el otro, el más pequeño,

se le fue detrás de un hombre

Luz Caraballo se queda

contando sus luceritos;

uno, dos, tres, cuatro, cinco…

Y cuando llega a cinco,

se le olvida el número uno

uno, dos, tres, cuatro, cinco…

Por la cumbre del páramo,

donde el viento se hace nudo,

va Luz Caraballo sola,

sin hijos y sin futuro.

Y dice que el hombre a caballo

y que por eso ella busca

por la orilla del río.

Y cuando llega a la cumbre,

donde el sol se pone rojo,

se pone a contar estrellas

con las lágrimas en los ojos.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco…

Cinco luceros tenían,

cinco hijos que eran suyos,

cinco penas que son mías.

De Chachopo a Apartaderos

camina Luz Caraballo,

con violetitas de mayo

y un carnerito de lana.

El término amamantar es mucho más que una acción biológica; es el puente primero de nutrición y afecto que define el inicio de la existencia mamífera. Gramaticalmente, se muestra como verbo transitivo de la primera conjugación, cuya estructura revela su esencia: el prefijo a-(hacia/proximidad) se une al sustantivo mamma (teta o pecho) para describir el acto de dar de comer. 

Desde una perspectiva etimológica, la palabra hunde sus raíces en el latín mamma, un vocablo que los lingüistas consideran una formación onomatopéyica universal, imitando el balbuceo primigenio de un lactante al buscar el alimento. Esta raíz no sólo dio nombre al órgano especialista, sino que bautizó a nuestra clasificación zoológica, mamífera, marcando que nuestra identidad como especie está ligada irremediablemente a ese gesto de entrega. 

Sin embargo, en la colorida geografía del habla hispana, y muy especialmente en el laboratorio lingüístico que es Venezuela, (y su versión actual Vene-zoo-landria), la raíz de este verbo ha mutado de lo sublime a lo cotidiano, despojándose de su ternura original para evolucionar en el verbo mamar, motor de una........

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