Diarios Fraternos: Dos Primos en Tiempos de John Winston Lennon -Parte 1-
A mi primo hermano y mejor amigo Alfredo Magoo Morales F.
El que quiera disfrutar de los huevos
debe soportar el cacareo de las gallinas
Puede que sea el gallo el que canta
pero es la gallina la que pone los huevos
Muchas veces la memoria no es el fiel espejo que uno se empeña en repasar. La mayor parte de los recuerdos son caprichosos, volubles como la niebla que cae del Ávila; cambian y se alinean al paso inevitable del tiempo. Sin embargo, hay pasajes imborrables que ni los años, ni las ficciones de la mente logran transmutar. Mucho de ese archivo indisoluble lo construí junto a mi primo hermano Alfredo, a quien por afecto y complicidad bautizamos «Magoo», en obvia alusión a su corta visión desde muchachito, y a su testaruda, casi doctrinal manera de objetar los lentes correctivos por mero principio. Hay quienes mantienen que ver el universo de forma chapucera (o difusa), constituye una protección estratégica: una buena manera de ignorar lo profundamente extraviados que estamos y una tregua para no recordar, a cada soplo, que llevamos marcada una precaria fecha de caducidad.
Magoo siempre fue un ser reservado, algo movedizo en la timidez, hasta que la adolescencia irrumpió, y cambió las reglas del juego. Yo, en cambio, fui explícito, comunicativo y sociable lifetime. Ambos enfoques, con el rodar de las décadas, nos sirvieron para comprender cada quien por su lado y con conclusiones distintas, que ambas configuraciones temperamentales entrañan sus pros y sus contras, y que de ninguna de las dos, se sale del todo indemne.
Nuestra mención intervenida se remonta a unos tiempos tan partidos y sepultados como la locha, los cigarrillos Lido y los refrescos Green Spot, aquella clásica y emblemática bebida sabor a naranja. A diferencia de las gaseosas tradicionales que dominaban los anaqueles, la Green Spot se caracterizó por no tener gas -bebida no carbonatada-, y por estar completamente libre de cafeína.
Nacida en 1934 en Clermont, California, vio decaer su popularidad en suelo estadounidense con las décadas, pero se transformó en un fenómeno rotundo en mercados internacionales como Tailandia, Hong Kong y, de manera muy especial, Venezuela.
Aquí caló hondo en la cultura popular. Vendida en su icónica botella de vidrio de superficie rugosa en panaderías, abastos, y loncherías, quedó asociada de forma vigorosa a la nostalgia y a la infancia de varias generaciones; entre ellas la nuestra, la de baby boomer, esa cohorte demográfica que sucedió a la generación silenciosa y precedió a la Generación X, definida por los seres........
