La muerte con traje de idealismo
A Jairo y Daniel dedico
Sigmund Freud, uno de los grandes genios de la humanidad y gran descubridor de nuestras galaxias interiores, nos entregó una formidable guía para adentrarnos en la comprensión de la heterogénea y complicada interrelación conductual del hombre. El Eros y El Tánatos, los impulsos de vida y muerte, dos nociones o conceptos fundamentales dentro de su muy completo legado científico e intelectual son instrumentos indispensables a la hora de evaluar el comportamiento de quienes asumen la transformación de la sociedad como un reto o una misión.
El Eros y El Tanatos tal y como nos los explicó Freud vendrían a ser correlativos de la Afirmación y La Negación Kantiana en la medida que dan cuenta de las posiciones humanas frente a un mundo exterior que nos absorbe y nos repele con fuerzas de la misma intensidad. Freud nos explica este proceso como la confrontación entre nuestras esencias depredadoras y la capacidad de transcenderlas en función de preservarnos como seres superiores, en un nivel que los religiosos y místicos pudieran llamar espiritualidad aunque Freud la clasifique como una impulsión del sexo. Por ello se hace necesario acudir a la moralidad kantiana para entender esta sublimación del Eros como un camino de realización espiritual.
Para abreviarnos citas y más elucubraciones referenciales pudiéramos decir que el Idealismo, entendido como la conducta de quienes asumen que la realidad social puede transitar de lo competitivo animal a lo solidario humanista mediante la aplicación de nuevas formas organizativas., es de alguna manera la expresión política de lo espiritual o de lo sublimado según usted acuda a lo filosófico o psicológico para efectuar la equivalencia.
Así tenemos que los idealistas son personas moralmente buenas y aunque........
