Indagaciones heterodoxas en torno a Jesucristo
Ni especial ni excepcional, Jesucristo es un ser único en la historia de la humanidad por su filosofía liberadora del amor, cuyo epicentro es el sojuzgado hombre en pecado y la hazaña de su sacrificio materializada en la cruz.
Su pensamiento, obra y figura siguen siendo el centro de atención, debates y polémicas sobre el significado de su gesta.
Nace en un territorio difuso donde cohabitan palestinos e israelitas, muy diferente a la realidad actual. Pero crece en un ambiente predominantemente judío. Al final de su proeza es llamado “Rey de los Judíos”. Por eso en la parte superior de la cruz aparece ese vocablo “INRI”
Su nombre ya lo anuncia como el salvador del hombre en pecado y oprimido. El sustantivo propio Jesús procede del arameo y significa etimológicamente redentor, lo esperado por el pueblo judío cuando estaba a merced del Imperio Romano.
Cuando aparece en escena Israel esperaba un liberador pero la respuesta de Jesús es la de que “Mi reino no es de este mundo”, lo que decepciona a los israelíes.
Hecho que se revierte en su contra al terminar crucificado en una cruz, el peor castigo que los romanos aplicaban a los delincuentes y rebeldes que se levantaban contra su poder.
Estos adversos sucesos conforman los primeros obstáculos con los cuales tiene que lidiar en su labor de predicador. La incomprensión que comienza con la gente más cercana, los doce apóstoles de los que uno lo traiciona y otro lo niega.
Existe un prolongado periodo en que desaparece antes de dedicarse a la predicación de su doctrina del amor entre los hombres. Es cuando se vincula a sextas de Israel y Egipto para nutrirse de conocimientos, entre estos los de las ciencias ocultas.
Joaquín Trincado, filósofo austero racional, es quien más se acerca a esta faceta en su libro Hombre y no Dios. Afirma que dominaba facultades extrasensoriales, entre otras la levitación que puso de manifiesto cuando se desplazó sobre las aguas del mar de Galilea.
Su soledad es la del hombre de conciencia superior y elevada espiritualidad. A la misma recurre para orar y reflexionar como lo hizo en el Monte de los Olivos. Un ser humano desalineado que cumple a plenitud su función en la Tierra. Por ello se acerca al pecador al que considera más proclive a la perfección, caso de la prostituta a la que comprende y salva del escarnio.
Su muerte en la cruz ha constituido un problema para la Iglesia por considerarlo una muestra de debilidad y no de fuerza. El signo semiótico del derrotado pero que se crece cuando resucita. Se suele apostar más fuerte que sobrevive a las calamidades. Es una carga muy pesada la de la derrota.
Se aproxima más al rebelde por su misión de redentor sin fines políticos. El rebelde que no concilia con el poder imperante. Porque el revolucionario en cambio quiere la captura del poder que lo hace implacable con su adversario.
De él existe la imagen estereotipada proporcionada por la cultura cristiano occidental de un elemento de finas facciones catire y ojos azules. Ese semblante es el que han transmitido los pintores de la Edad Media y el Renacimiento los cuales apelaban a la pura imaginación. Pero estudios revelan que era de piel aceituna, estatura mediana y rasgos físicos más comunes.
Paradójicamente, la mejor película sobre su vida fue hecha por un comunista y ateo, el italiano Pier Paolo Pasolini con su obra El Evangelio según San Mateo. Se trata de una joya del séptimo arte elogiada por el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano.
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