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¿Mejoras como persona o te aprovechas siniestramente del perdón?

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27.03.2025

“A mí me corresponde hacer justicia; yo pagaré, dice el Señor”

Romanos 12:19.

¿Ha sido en vano haberte perdonado?

Si con el perdón la huella del daño se borrara,

Si con el perdón la maldad se terminara,

Si con el perdón la gente cambiara,

Si con el perdón se revirtiera el daño,

Si con el perdón las heridas se sanaran,

Si con el perdón las alegrías brotaran,

Si con el perdón el mejor tiempo regresara,

El perdón no sería más burlado y

el perdón de Cristo no sería en vano,

ni un sacrificio inútil de un ser sagrado.

Porque es que la humanidad

al perdón le ha dado un trivial significado.

Porque los hombres no entienden

la trascendencia del perdón

y lo usan como trampa de impunidad

Te he perdonado y me has injuriado

ha sido en vano mi perdón.

«Fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente»

Levítico 24:20.

El perdón es la impunidad por la que los culpables y victimarios jamás son castigados y entonces se creen justificados por lo que hacen e hicieron, y que lo hacen y lo hicieron bien, porque nadie se los recuerda, ni nadie se los reclama, porque nadie se dio cuenta ni se enteraron de la maldad que perpetraron ni a quien se la hicieron, porque en sus estratagemas tiraron la piedra y escondieron la mano, porque ellos y sus actos asquerosos van quedando impunes y los hechos y los acontecimientos se van olvidando.

El perdón para ellos, es la estratagema de los culpables para que la gente víctima, que ha sido dañada y herida no reclame, ni diga nada, usando el victimario el perdón como un borrador a su favor. Y lo más pérfido es que muchas de las personas que pudieran valerse del perdón, no merecen el perdón y además no piden el perdón porque creen rebajarse y se sienten soberbias y encabritadas – pero la ingenua víctima les da el perdón – y “los perdonados” siguen haciendo el mismo daño en cada oportunidad y si tuvieran la encrucijada de continuar haciéndolo igual no se enmendarían. Nadie que hace daño medita de las consecuencias para sí mismo del daño que hace y piensa que ese daño es merecido para la víctima y no que ha dejado una huella de dolor físico y psicológico. Muchas veces la maldad es genética, viene en la sangre, es heredada, es un legado perverso de una casta sádica de generación en generación.

El perdón es un arma de doble filo, que libera al victimario dejándolo impune y no cura las heridas y los daños causados a la víctima. Hay quienes perdonan a los que no merecen ser perdonados. Y lo peor es que quienes reciben el perdón muchas veces se mantienen airosos de que se salieron con la suya y porque el crédulo les dio el perdón. Hay quienes filosofan sobre que la víctima se libera del dolor al perdonar y eso es falso. El dolor persiste en la mente, en el alma, en el corazón y en el cuerpo de la víctima, porque las huellas del daño causado........

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