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«Yo soy la juez»

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05.08.2026

Cualquier juez que deba decir yo soy el juez no es un verdadero juez

«El poder es como el fantasma de una dama de honor: cuando los súbditos se arrodillan ante él, finge que tiene cuerpo; cuando le exigen que se desvista, sólo hallan aire».

«El que vence a otro es fuerte, pero el que se vence a sí mismo es poderoso».

«Solamente la virtud es la que constituye al hombre [y a la mujer] como rey de sí mismo, y enseñó a los que mandan que solamente la virtud unida al recto saber es la única que es digna y capaz de gobernar y regir a los demás, mientras que todas las demás dignidades, sin la virtud, son cosas peligrosas y que más bien hay que lamentar.»

Luisa Piccarreta (Las 24 Horas de la Pasión, Hora 17)

La investidura judicial no nace de la autoproclamación soberbia ni del estruendo verbal con el que un funcionario pretende imponer su investidura ante la ciudadanía, sino de la serena autoridad moral que emana del estricto rigor ético y de la aplicación imparcial de la ley. Cuando un magistrado siente la imperiosa necesidad de recordarle verbalmente a las partes o a la sociedad su condición de autoridad mediante fórmulas de prepotencia, revela de manera inmediata la fragilidad institucional de su criterio y la vacuidad intrínseca de su nombramiento. El verdadero juez se legitima en cada fallo motivado, en el respeto riguroso al debido proceso y en la silenciosa prudencia con la que administra la balanza de Temis, consciente de que el cargo es un mandato temporal de servicio público y nunca un título nobiliario personal. La judicatura auténtica huye instintivamente del protagonismo histriónico y de la vanidad mesiánica, entendiendo que el foro de justicia no es un escenario teatral para consagrar egos individuales, sino el santuario cívico donde la razón jurídica debe prevalecer siempre por encima de cualquier tentación autoritaria o despótica.

En el ordenamiento jurídico contemporáneo, la judicatura se fundamenta en la legitimidad democrática y en la racionalidad argumentativa de las decisiones, elementos que resultan totalmente incompatibles con el........

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