Crónicas de Facundo: Tras el terremoto ¡Nadie se salva solo!
Se ha repetido, a raíz del muy trágico y reciente terremoto de Caracas – de dimensiones superiores y envolventes al de 1967, del que soy testigo y marcó mi ánimo desde entonces – que la pérdida de vidas no se debe a esos eventos naturales sino a la falta de prevención o imprevisión de los gobiernos para reducir sus efectos letales y reparar con rapidez y eficiencia los que comprometan la vida e integridad de las personas.
Se trata por lo mismo, de algo más que una cuestión técnica, pues revela, aquí sí, no los grados mayores o menores en la escala sísmica respectiva sino en el valor mayor o menor que cada gobernante le otorga a la dignidad humana de los gobernados. Es un asunto, en suma, de conciencia y de orden antropológico.
¿Dónde estaban el gobierno y sus militares este 24 de junio?
Reparando en el terremoto de 1967, cuando colapsaron seis edificios y murieron 236 venezolanos mientras los heridos frisaron los dos mil, dos imágenes indelebles me vienen a la mente. Una, la inmediata reacción del aparato público para asistir a las víctimas, salvar de los escombros a todas las que pudiesen ser salvadas, y dos, la solidaridad activa – he aquí lo más importante – de todos los venezolanos, amalgamados en ánimo alrededor de la tragedia, y asumiéndola como desafío para la resiliencia.
Tanto es así que, evaluándose las edificaciones que arrastrará ese terremoto y advirtiéndose que eran casi nulos o inexistentes los códigos constructivos específicos, emerge una precisa legislación sísmica y nace entonces la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), creada por decreto del presidente guayanés Raúl Leoni Otero.
La tarea inmediata de la Fundación no era otra que estudiar la sismicidad del país y sentar las bases para futuras normativas de ingeniería. Hacia 1982 es adoptada una normativa formal para el diseño de edificaciones. Se estableció por vez primera la zonificación sísmica del país, la clasificación de los suelos para fundaciones y métodos de cálculo para la estructura. Y ese marco técnico avanzó cualitativamente al objeto de incorporar tecnologías más avanzadas en el diseño y análisis estructural, sobre la experiencia del terremoto de Cariaco de 1997.
Sea lo que fuere, acaso por ausencia de sensibilidad política acerca de los asuntos de más largo plazo que interesan al conjunto de los venezolanos y bajo la creencia de que a los fenómenos telúricos se les ha de estimar como inevitables, acaso se les ven como accidentes imponderables. Sin embargo, los sismos y terremotos nos siguen madrugando. Lo grave es la ausencia e insensibilidad de los llamados a cumplir el deber proteger desde el poder y en la hora nona.
No es que estuviese ausente alguna memoria que nos........
