El estado 51
La reciente comparecencia del Presidente Donald Trump en la cena de corresponsales ante la Casa Blanca destacó una de sus grandes limitaciones como político: Ser uno de esos infortunados personajes que se creen graciosos sin tener gracia.
Ser plomazo y a la vez despectivo, junto con dificultades oratorias e irrefrenable locuacidad – en mensajes y la prensa – genera innumerables oportunidades de ataque para sus adversarios y enemigos, y creciente animadversión hacia su persona – salvo en la infantil corte de ignaros a quienes divierte.
El propio Trump ha comentado que el sarcasmo es su expresión favorita, y es factor muy relevante para interpretar muchos de sus comentarios sobre Venezuela. Viene al caso muy especialmente en aquello del Estado 51 que tantas ronchas parece levantar.
Trump no tiene........
