Educar no es adoctrinar
Una de las fortalezas menos evidentes de las sociedades abiertas es que las personas puedan elegir cómo educarse y dónde hacerlo. Contar con proyectos universitarios diversos, con enfoques y tradiciones diferentes, ayuda a formar personas capaces de pensar por sí mismas y no simplemente personas entrenadas para repetir una única manera de entender el mundo.
Reducir la educación superior a la adquisición de competencias profesionales sería empobrecer su verdadero alcance. Las universidades no existen únicamente para preparar personas para el mercado laboral. También tienen la responsabilidad de formar ciudadanos capaces de ejercer su libertad de manera responsable y con criterio propio. La capacidad de cuestionar, debatir y examinar críticamente las........
