Agotados
Los estereotipos a través de los cuales se aborda persistentemente el tema del consumo de drogas constituyen un obstáculo que debiera de ser superado por el bien del mundo. A la luz de la ola de violencia que nos aqueja, ligada al narcotráfico, se antoja necesario transitar de la era maniquea de mitos y prejuicios, a una generación de estrategias y políticas públicas sobre la base de información sustentada, científica, basada en datos duros, abierta y crítica.
La problemática relacionada con el consumo de drogas en México nos muestra que, a pesar de la prohibición, diversas mediciones como la Encuesta Nacional de Adicciones, señalan que el consumo de estas sustancias en el país ha ido en aumento, especialmente al igual que el de drogas lícitas como el alcohol al que tienen acceso no solo adultos si no preocupantemente niños y adolescentes.
Estos datos son muestra del fracaso del paradigma mundial prohibicionista: cada vez se consume más, consumen más niñas, mujeres y todos a más temprana edad, situación que trae aparejadas serias consecuencias tanto para la salud de quienes lo consumen y para las personas que los rodean.
El despliegue de fuerza o las modestas campañas mediáticas para imponer la prohibición, no solo no redujeron el consumo de estas sustancias sino que, en algunos casos, lo aumentaron.
El principal objetivo de la lucha contra el consumo de drogas debería de ser prevenir la demanda de estas sustancias en niños y jóvenes por los efectos nocivos que traen para su desarrollo psicosocial y salud, ningún otro tan importante.
Desde hace años muchas personalidades, políticos y académicos en todo el planeta se han pronunciado públicamente por la regularización del consumo de drogas en adultos. Coincido con ellos.
Con esta posición se busca, entre otras cosas, que se atienda a los adictos sin considerarlos delincuentes, sino farmacodependientes que es lo que son. Como psicóloga sé que mundialmente no hemos hecho lo suficiente por implementar campañas de prevención a todos los niveles y dar a conocer eficientemente los riesgos de la drogadicción entre los adolescentes.
La propuesta de regular el consumo de drogas tocaría el corazón del enorme poder económico detrás del narcotráfico. Ese cambio de paradigma, que ya se ha implementado parcialmente en otros lugares del mundo como en Portugal, Suiza, Holanda, Bélgica, Uruguay o en el mismísimo ¡Estados Unidos!, son muestra de que se hace necesaria una nueva visión del problema que permita hacer un trabajo eficiente de prevención. El prohibicionismo no ha traído nada bueno.
¿Acaso no hemos sufrido en carne propia cómo la política restrictiva es un fracaso en toda línea?
Miles y miles de muertes y desapariciones aquí y en todo el mundo son producto de la perniciosa propuesta prohibicionista internacional que produce el florecimiento de los cárteles de la droga como un gran negocio que compra y arrasa con todo.
El resultado final ha sido un aumento del consumo de estupefacientes, muerte, dolor y destrucción para la humanidad. ¡Basta de Chapos, Mayos y Menchos! ¡Basta de una batalla perdida tras otra!
Es urgente cambiar la estrategia y “salir de la caja” para encontrar nuevas propuestas y soluciones. Urge, estamos agotados.
