Grupo Modelo: saciar la sed de México y ahora la del mundo
En abril del año pasado, AB Inbev, el grupo cervecero más grande del mundo, lanzó Corona 100, una plataforma global para celebrar el centenario de la marca mexicana; los festejos iniciaron con un concierto en la playa de Copacabana, en Brasil, donde asistieron más de dos millones de personas.
Y siendo Grupo Modelo un ícono de la historia empresarial del país, la cerveza el principal producto agroindustrial que exporta México, y la presencia global de la cerveza mexicana es mayor a la de naciones con una histórica vocación cervecera, como Alemania, Bélgica y Países Bajos, la pregunta obligada es en qué momento se detonó la internacionalización de esta empresa.
Primero conquistó el mercado nacional de manera orgánica, desarrolló variedades y adquisiciones estratégicas, donde el principal acierto fue mantener los nombres de las cervezas que regionalmente ya estaban bien posicionadas. Grupo Modelo se inauguró en octubre de 1925, y fue hasta 1978 cuando realizó los primeros envíos de Corona a Estados Unidos; siete años más tarde empezó formalmente la conquista del mundo e incursionó en países como Japón, Australia, Nueva Zelanda, y luego amplió su presencia en Holanda, Bélgica, Alemania, Rusia, África y diversos países de América Latina.
La exitosa y rápida internacionalización llamó la atención de la estadounidense Anheuser-Busch que en 1993 compró una participación minoritaria de la empresa mexicana, y en ese momento ninguna de las dos partes se imaginaba la consolidación global cervecera que se estaba gestando.
En 1994, Grupo Modelo, con una estructura corporativa institucional, debutó en la Bolsa Mexicana de Valores y sus acciones se negociaban también en Europa y EU; en ese entonces las exportaciones representaban apenas una quinta parte de sus ingresos.
“Queremos que la Corona sea la Coca-Cola de las cervezas”, fue una frase de Valentín Díez Morodo, quien ocupó diversos cargos directivos en Grupo Modelo, donde también fue accionista.
El siguiente paso de su incursión al mercado estadounidense, donde por sus regulaciones internas no estaba permitida la distribución directa del fabricante, sucedió en 2007, cuando para solventar la limitación formó Crown Imports, una alianza con la estadounidense Constellations Brands, que en ese momento se enfocaba en la producción y distribución de vinos y bebidas espirituosas, y que al inicio era propietaria de una tercera parte de la importadora, pero en 2012 compró el resto de Crown Imports, además de derechos de comercialización y una planta en México.
Y mientras Grupo Modelo seguía buscando abrir más mercados internacionales, en 2004 se anunció la creación de InBev mediante la fusión de la belga Interbrew y la brasileña AmBev, que sólo cuatro años más tarde pagó 52 mil millones de dólares por Anheuser-Busch, y así nació el productor de cerveza más grande del mundo y una de las cinco mayores empresas de productos de consumo. Pero la consolidación no saciaba su sed, y en 2013 se anunció una operación que sigue distorsionando la contabilidad histórica de la inversión extranjera en México: el gigante Anheuser-Busch InBev desembolsó 20 mil 100 millones de dólares para consolidar a Grupo Modelo en sus activos y refrendar su posición del productor más grande de cervezas en todo el mundo con un portafolio de marcas donde desde un principio. Actualmente, Corona ocupa los primeros lugares ya con un posicionamiento global con exportaciones a más de 180 países desde México.
El año pasado, el gigante cervecero reportó ventas por 59 mil 300 millones de dólares. Su portafolio incluye más de 400 marcas, emplea a más de 137 mil empleados en más de 40 países de todo el mundo.
La génesis de Grupo Modelo se encuentra en el México de la década de 1920, una nación en plena ebullición, buscando reconstruir su identidad y su economía tras años de conflicto armado. Fue en este terreno fértil donde un grupo de 25 inmigrantes españoles, muchos de ellos con experiencia en industrias tan dispares como la panadería y la banca, vislumbraron una oportunidad. Entre ellos destacaban dos figuras: Braulio Iriarte y, de manera crucial, Pablo Díez Fernández.
Iriarte ya era un industrial consolidado, con intereses en molinos y panaderías. Pero fue Díez quien se convertiría en el alma y motor de la cervecería; comenzó su carrera en México, en una panadería donde pasó de empleado a dueño en un corto tiempo, y, más tarde, a cofundador de la primera fábrica de levadura comprimida de México, Leviatán y Flor.
Esta experiencia no fue menor porque le proporcionó a Díez un conocimiento de los procesos biológicos que son el corazón de la panadería y luego de la cervecería. En 1925, un lustro después de que naciera la Cervecería Modelo, Díez ocupó la dirección general de la compañía donde además ya era inversionista y desde donde acuñó la frase: “La calidad no se negocia, y el trabajo duro no tiene sustituto. Si cuidas la raíz, el árbol crecerá fuerte”.
Mientras otras cervecerías mexicanas miraban hacia el norte durante la Segunda Guerra Mundial, aprovechando la apertura del mercado estadounidense, Grupo Modelo tomó una decisión estratégica que definiría su futuro: primero, conquistar México. Pablo Díez orquestó una campaña para fortalecer la red de distribución nacional, con agencias y concesionarios que llevarían sus marcas, Corona y Negra Modelo, a todo el país.
Y casi de manera simultánea, el grupo adquirió productores locales clave, como la Cervecería del Pacífico en Mazatlán y La Estrella en Guadalajara, integrándolas a su creciente operación y unificando la calidad. Además, una innovadora estrategia de marketing con énfasis en el orgullo nacional.
Antonino Fernández, quien asumió la presidencia en 1971, fue quien reclutó a jóvenes ingenieros de las mejores universidades de México para convertirlos en los maestros cerveceros de la siguiente generación, y supervisó la construcción de plantas, como la de Zacatecas, una de las más grandes del mundo. Esta dedicación a la excelencia operativa y la capacidad de producción masiva preparó el escenario para el siguiente y más audaz capítulo de la compañía: su expansión global.
