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¿Por qué Sheinbaum no va a Washington?

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10.05.2026

Trump acusó a Gustavo Petro, presidente de Colombia, de ser protector de narcotraficantes. Petro lo negó tajantemente, y fue a Washington a conversar con el presidente de los Estados Unidos. Se miraron a los ojos, y se dijeron lo que cada uno tenía que decir. Tuvieron, según Petro, una muy buena conversación.

Lula, el presidente de Brasil, ha ido a Washington dos veces, en ambas ocasiones cuando había acusaciones de Trump de por medio. La segunda vez fue ésta semana, a raíz de amagos por parte de Estados Unidos, cuestionando las políticas de Brasil. El trato directo no tiene sustituto: se miran los gobernantes y dicen lo que se tiene que decir.

Ni Colombia ni Brasil han recibido la cantidad de amenazas, y acciones directas sobre su territorio, como México por parte del gobierno de Trump. Ni de cerca. Pero la presidenta Claudia Sheinbaum no ha ido a Washington. No ha dado ese paso decisivo: mirarse a los ojos con Trump y afirmar lo que se tiene que defender, explicar, razonar.

Los últimos seis presidentes mexicanos, incluyendo López Obrador, han viajado a Washington, usualmente al inicio de sus respectivas gestiones, para establecer algo que en diplomacia es absolutamente crucial: el conocimiento personal, el conocer el pensamiento, las ideas y propuestas del otro, de viva voz. No es una visita social. Es un acercamiento político para saber quién está del otro lado del teléfono, y para que ese otro conozca el pensamiento y propuesta de México. Es mirarse a los ojos para confirmar que hay confianza, incluso cuando hay conflicto.

Habitualmente, el presidente electo o ya en funciones de México suele visitar primero países de la región latinoamericana, y dependiendo de las coyunturas políticas específicas, las más importantes: Argentina, Brasil, Chile, Colombia y quizá República Dominicana en el Caribe, y después acude a Estados Unidos. Ese orden de prelación contiene un simbolismo particularmente importante para México. Refuerza la noción de que éramos el gozne entre dos mundos.

Ese papel de interlocución se fortaleció cuando México avanzó de forma institucional hacia la condición de ser una democracia funcional, con la confianza de que las instituciones del Estado, junto con órganos autónomos y un potente órgano........

© El Heraldo de México