Los disfraces de la censura
En septiembre de hace cuatro años pocos le dieron importancia a esta noticia: tras un simple trámite en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, López Obrador se había convertido en una marca registrada. Una patente, pues. Y no la única.
La explicación (insuficiente, como todas) fue: es una formalidad. ¿Qué se quiere formalizar con un registro de marca? Pues el aprovechamiento exclusivo.
Pero ahora se ven ulteriores consecuencias como la pena de cárcel, contra quien use elementos gráficos de identidad del gobierno y otros registros. Es decir, el control mediático se desplaza del aparato político y se aloja en la propiedad industrial y la protección de las........
