Prohibir también mata
Prohibir no es prevenir. En algunos casos, prohibir también mata. Hoy existen alternativas al cigarro que no implican combustión -la principal fuente de sustancias tóxicas- y que han demostrado reducir riesgos en comparación con fumar. Ahí están el tabaco calentado, que evita quemar el tabaco; los vapeadores, que eliminan la combustión al vaporizar líquidos; las bolsas de nicotina, que prescinden incluso del tabaco; y el snus, un producto oral regulado con bajos niveles de compuestos dañinos. Ninguno es inocuo, pero todos comparten algo clave: son menos dañinos que el cigarro tradicional.
La evidencia lo respalda. Suecia está cerca de convertirse en el primer país “libre de humo”, con una prevalencia de fumadores cercana al 5 por ciento. No lo logró con prohibiciones, sino con una política pragmática, permitir, regular y fomentar alternativas para quienes no logran dejar de fumar. El resultado es menos humo, menos enfermedades, menos muertes.
México decidió hacer exactamente lo contrario. El 16 de enero de 2026, el país dio un giro hacia una de las políticas más restrictivas del mundo. La prohibición total de vapeadores y cigarrillos electrónicos, que no solo se prohibió su venta, sino también su importación, distribución y comercialización, con sanciones que pueden ameritar hasta prisión. Al mismo tiempo, el tabaco calentado enfrenta fuertes barreras regulatorias, el snus simplemente no existe........
