Cuesta de enero para la democracia
La Reforma Electoral que hoy se cocina en el corazón del poder no es un simple ajuste técnico. Es, en realidad, una redefinición de las reglas del juego democrático en México. Bajo el discurso de la austeridad, se concentran propuestas que, vistas en conjunto, apuntan a un mismo destino. Uno en el que existan menos contrapesos y mayor control polÃtico.
El Instituto Nacional Electoral ha sido el eje incómodo de esta discusión. No por fallas estructurales, sino por su condición de árbitro autónomo. En ese contexto, fue alarmante la postura de Pablo Gómez, figura central en la elaboración de la reforma, al sostener que el INE no debe entenderse como un órgano autónomo en sentido pleno, sino como una entidad administrativa con independencia funcional.
Otro de los pilares bajo ataque es la representación proporcional. La narrativa es que los plurinominales son un exceso, un privilegio, e innecesarios. Sin embargo, lo que rara vez se dice es que la representación proporcional es el mecanismo que evita que la democracia se convierta en una dictadura de mayorÃas.
Reducir o eliminar estos espacios no fortalece la legitimidad del Congreso; la empobrece.
La idea de la reforma es eliminar 132 espacios, 100 diputados y 32 senadores. Esto podrÃa sonar atractivo en un discurso de austeridad, pero en la realidad........
