Que ningún Caramelo vuelva a la calle
A las 7 de la mañana, cuando la ciudad apenas despierta, “Caramelo” ya lleva horas caminando. No tiene casa, ni tiene plato. Para la mayoría, ni siquiera tiene nombre.
Camina entre coches, esquiva gente, busca algo que comer. A veces alguien le comparte un pedazo de pan y a veces no corre con la misma suerte. Así es su día y el de millones de lomitos y michis.
Pero Caramelo no es invisible, siente, se asusta cuando llueve, se emociona cuando alguien le habla bonito; confía, incluso después de todos los golpes.
Hoy ya no hay pretextos ni dudas pues la ciencia lo ha dicho con claridad: los animales son seres sin entes. Sienten dolor, miedo, apego y, aun así, millones viven en el........
