El dinero está, pero faltan condiciones
Hace unos días conversé con Emilio Romano. En medio de la agenda que antecede a la 89 Convención Bancaria, el presidente de la Asociación de Bancos de México y de Bank of America en el país se detuvo en un punto que suele aparecer poco en el debate público.
La conversación giró pronto hacia una pregunta que se repite desde hace años. ¿Por qué el crédito no crece más rápido en México? Romano respondió sin rodeos y con una idea que merece escucharse con atención.
El sistema financiero mexicano, me dijo, tiene hoy recursos suficientes para prestar más. Hay capital, hay liquidez y existe capacidad operativa dentro de los bancos para ampliar el financiamiento hacia empresas y familias.
La cuestión no está solamente del lado de la oferta. El crédito suele acompañar al crecimiento económico más de lo que lo provoca. Cuando las empresas deciden invertir o expandirse, el financiamiento aparece con naturalidad.
Cuando esas decisiones se vuelven más cautelosas, el crédito también se vuelve más lento. Los bancos pueden tener recursos disponibles, pero la demanda depende del entorno económico en el que se toman esas decisiones.
En ese punto Romano se detuvo en un factor estructural que atraviesa a la economía mexicana. El país tiene alrededor de cuatro millones y medio de micro y pequeñas empresas, pero una gran parte de ellas opera en la informalidad.
Para un banco el problema no es ideológico, sino práctico. Sin registros contables, historial fiscal o información verificable sobre los ingresos de un negocio resulta muy difícil evaluar su capacidad de pago y estructurar un crédito.
La conversación volvió entonces a un tema que inevitablemente aparece cuando se habla de inversión. La certidumbre económica y jurídica pesa mucho cuando una empresa decide comprometer capital en el largo plazo.
Romano insiste en que el sistema financiero mexicano atraviesa un momento sólido. Los niveles de capitalización son elevados, la liquidez es amplia y la banca tiene condiciones para acompañar una etapa de mayor crecimiento.
Sin embargo, la economía sigue funcionando en buena medida alrededor del efectivo y la informalidad. Ese entorno mantiene a millones de negocios fuera del sistema financiero y limita el alcance del crédito.
Al final de la charla, la idea con la que abrió la conversación volvió a aparecer. El dinero está dentro del sistema bancario mexicano. Lo que todavía falta es un entorno que permita que ese crédito circule con mayor profundidad en la economía.
SALA DE JUNTAS: En Palacio Nacional se renovó el acuerdo entre el gobierno y el sector gasolinero para mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro. El compromiso —firmado por empresas que operan 96% de las estaciones del país— funciona más como pacto político que como mecanismo de mercado. En la práctica, el precio de los combustibles sigue siendo uno de los termómetros más sensibles para cualquier gobierno, y nadie quiere que ese indicador se dispare.
POR IVÁN RAMÍREZ VILLATORO
