El buleador buleado
Una vez más el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le mostró al mundo que nunca ha podido ni podrá con su par ruso, Vladimir Putin. Al menos, eso parece con su reciente declaración de que "no le importa" que haya llegado un buque con 730 mil barriles de crudo ruso a Cuba, en medio de su bloqueo energético a la isla.
En enero amenazó a todos los países del mundo con sancionarlos económicamente, si le proporcionaban petróleo al régimen cubano. Entonces, ¿qué pasó? Rusia también es parte del mundo. O será que prefiere no hacer enojar al cazador de osos.
De hecho, Trump modula su tono de fanfarrón con Putin. Nunca lo ha tratado como lo hizo con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, a quien maltrató en una de sus visitas a la Casa Blanca y le condicionó su ayuda a cambio de explotar las tierras raras ucranianas y de que se vistiera de manera adecuada.
Hace unos días, Zelenski dio a conocer que Moscú tomó imágenes satelitales de una base aérea de EU en Arabia Saudita que luego le facilitó a Teherán, días previos al ataque iraní contra ese lugar, en el que resultaron heridas tropas estadounidenses y un avión destruido. Pero el jefe de la Casa Blanca ni chistó.
El caso es que el magnate republicano no ha reaccionado como suele hacerlo. Si se tratara de otra nación no sería lo mismo; por ejemplo, a España ya le juró que toda su furia recaerá sobre esa nación, porque no deja utilizar sus bases ni su espacio aéreo a las fuerzas de Estados Unidos que enfrentan a Irán.
El año pasado, Trump trató de frenar la guerra en Ucrania, pero Putin le dejó claro que no se acabará hasta que él lo decida o que consiga el control total del Donbás, la zona energética más importante de esa nación. Había prometido en campaña que con un chasquido terminaría con ese conflicto, pero 14 meses después esa guerra sigue muy viva.
La primera vez que ganó Trump la Presidencia de Estados Unidos, según medios de ese país, tanto el FBI, como la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), descubrieron que "individuos con vínculos al gobierno ruso" publicaron miles de emails hackeados de la campaña del Partido Demócrata.
En otras palabras, el magnate le debería un favor al zar ruso y pudiera ser otra de las razones de su respeto o miedo a Putin, porque el mandatario ruso es igual o más represor que el fallecido ayatolá Ali Jamenei o que el derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Hay más, casi todos los opositores de Putin están en la cárcel o en los cementerios, entonces no hay una lógica clara de cuáles son los parámetros de ir en contra de los represores, o nada más se trata de agandallarse de quien se pueda. Lo malo para Trump es que no consideró que Irán no es Venezuela.
El asunto es que Trump anda intimidando al mundo con sus aranceles o con suspender ayudas, pero a Putin no le dice nada y lo deja hacer lo que mejor le parezca. ¡El miedo no anda en burro!
POR ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ
ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
