Ilusiones mundialistas y oportunidades perdidas
Cuando en junio de 2018 se anunció que el Mundial regresaría a nuestro país, México tuvo frente a sí dos grandes y anheladas oportunidades. Primero, pasar de octavos de final, lo que sólo hemos conseguido como anfitriones, en 1970 y 1986. Segundo, aprovechar ese evento para realizar ambiciosas obras de infraestructura, avanzar en el combate a la inseguridad, atraer una masiva derrama económica y consolidar la integración con América del Norte.
Tuvimos ocho años para prepararnos. Más aún, a nivel federal, en la Ciudad de México, Jalisco y Guadalajara hubo continuidad política de sus respectivos partidos gobernantes (no así Nuevo León o Monterrey), lo que facilitaba la coordinación para llevar a cabo proyectos de gran alcance. Sin embargo, igual que con la ilusión del futbol, donde técnicamente llegamos al quinto partido, pero en realidad nos volvimos a quedar fuera de cuartos, México se quedó ilusionado en todo lo demás.
La derrama económica, proyectada en hasta 65 mil millones de pesos, alcanzó, de acuerdo a información oficial, alrededor de 50 mil (los cálculos más optimistas hablaban de hasta 0.19% del........
