Siempre la tensión
Amanecemos con el nuevo capítulo de una guerra constante en el Medio Oriente. Sea alta o baja la tensión en la región, la violencia ha estado presente ahí desde hace décadas. Este nuevo evento, ahora contra Irán, sólo hace el juego a los intereses belicistas que han hecho negocios sin fin.
Nada como guerras focalizadas para ejercer el presupuesto y demandar mayores recursos para el siguiente año fiscal. Nada como atacar a “enemigos” a los que se le permitirá continuar en el poder “porque no hay oposición organizada”, lo que permite mantener la amenaza al menos declarativa que otorga facultades políticas, popularidades temporales, dinero y guiones para películas.
Los ataques en contra de Irán en tanto se mantienen supuestas negociaciones, hacen el juego sobre todo al premier israelí, Benjamin Netanyahu, quien se enfrenta a juicios y posible cárcel cuando termine su mandato, extender su permanencia en el puesto no solamente le mantiene en libertad, si no que le permite consolidar su alianza con los sectores reaccionarios de su país. Su habilidad para manipular al presidente Donald Trump al grado de inventar un país turístico en la Franja de Gaza lo demuestra, aunque está construido sólo sobre expectativas.
Como el periodista y escritor estadounidense Thomas L. Friedman señalaba hace poco en el periódico The New York Times: el empecinamiento de Netanyahu en un Israel expansionista pone en riesgo a todo practicante judío. Entre un conjunto de países religiosos, Israel destacó por democrático y culturalmente unido, ahora lo es por expansionista y teocrático, lo que no necesariamente empata con millones de judíos en otras partes del mundo.
Trump ha sido el personaje útil para sostener a un régimen que hace del derecho internacional moneda de cambio y a sus ventajas convenencieras, eje de su actuar político y belicista. Si de alguien ha aprendido Donald Trump a ignorar el derecho ha sido de Benjamin Netanyahu, y ambos han puesto a sus sociedades en riesgo y vulnerabilidad ante otros; pues al acusar a un lado de terrorismo cuando el mismo se ejerce a plenitud desde el sustento del poder más no de la razón, se abren las puertas a todo tipo de opciones.
El remate es también esta especie de guerra entre Afganistán y Paquistán para mantener a toda una franja del mundo en tensión permanente. Ese es el mundo que nos espera si la sensatez no impera en las instituciones políticas de las que el mundo se ha dotado en los últimos 80 años.
Miembro de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano.
