TLC = Más empleos para Michigan
More jobs por Michigan Workers, fue la divisa con la que abrimos la charla. Hacía tiempo que no había una relación fluida entre el consulado y el gobierno del estado - de naturaleza republicana- y ajeno, si no es que opositor al TLC.
Pero ya eran los años de la alternancia, que, por cierto, les dieron a los mexicanos residentes en la región, la primera y única visita de un presidente mexicano a ese nórdico estado norteamericano.
En Michigan también se vivía la alternancia. Había llegado una mujer al gobierno -la primera en su historia- postulada por los demócratas. Granholm fue también la primera candidata a gobernadora en hacer campaña entre los barrios hispanos de Detroit.
Meses antes a la reunión de referencia, una importante fábrica de electro domésticos cerró en el oeste de Michigan y trasladó toda su producción al norte de Tamaulipas. Fue noticia de ocho y abonó a un ambiente tenso hacia México, “se están llevando nuestros empleos”, era la queja entre los obreros industriales.
Mi reunión -como Cónsul de México- con los dirigentes de la unión de obreros automotrices y la señora gobernadora costó trabajo, pero se dio.
A la afirmación inicial, me pregunto el líder de una sección sindical. ¿Por qué dice eso?
Y allí estuvo el punto.
La seguridad social de los obreros automotores en Estados Unidos la paga la empresa y encarece el producto. En mi país, la empresa solo paga un tercio: los otros dos son carga para el gobierno -nuestros impuestos subsidiando automóviles- y los propios obreros. Hicimos números juntos sobre un prototipo de auto en producción y mi argumento dejó a todos satisfechos.
Así, mientras más autos se producían en México, era posible sostenerles a ellos, sus empleos y sus beneficios laborales.
POR ANTONIO MEZA ESTRADA
El autor fue Cónsul de México en El Paso y Detroit entre 2000 y 2006
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