El arte es política…el cine también
Sabemos que vivimos tiempos complejos de guerra y de decisiones políticas que contravienen los derechos humanos y la libertad de las personas. El gran problema es que el autor de estas decisiones políticas -dentro de su propio país, como en otras latitudes- es el presidente de la nación que se ufana de ser la más libre y democrática del mundo. Es por esto que el actuar político no exime a nadie, aunque alguien se nombre apolítico, todas y todos hacemos política, en todo momento y en cualquier lugar.
Lo vimos muy claro en el Súper Bowl y, este domingo, en la entrega número 98 de los premios Oscar. Los premios de “La Academia” siempre nos dejan algunas -joyitas- que nos recuerdan que cualquier ámbito de la vida se ejerce la política. Recordemos el rechazo de la estatuilla por parte de Marlon Brando, ganador por El Padrino en 1973, por estar a favor de los movimientos indígenas. O las críticas de Michael Moore al presidente Bush en 2003 por la guerra en Irak. O en 2022, el minuto de silencio antes de comenzar la ceremonia por la invasión de Rusia a Ucrania.
En esta ocasión, pudimos observar desde la alfombra roja a actrices con leyendas explícitas (“Fuck ICE”) bordadas en sus bolsos o pines prendados a sus vestidos con el mensaje ICE Out en contra de la política antiinmigrante llevada en todo el territorio estadounidense, también directores y actores fueron claros en su rechazo a la guerra en Irán ni en Ucrania. Sin embargo el mensaje más poderoso fue que la película galardonada como la mejor, así como su director, Paul Thomas Anderson, y otros premios más, haya sido un filme que abiertamente retrata y rechaza lo que está sucediendo en el país de las barras y las estrellas.
Aunque fue escrita y realizada en el periodo que Trump no había regresado a la Casa Blanca, “Una batalla tras otra”, a manera de presagio, exhibe una cruda realidad del suelo estadounidense: jaulas con migrantes, persecuciones, redadas y brutalidad policiaca, ciudades santuario siendo amenazadas, protestas multitudinarias, un militarismo exacerbado, el retrato de la supremacía blanca a través un grupo pequeño de hombres adinerados, quienes dictan el rumbo del país (plutocracia), así como el terrorismo que tanto pretenden erradicar.
Así, volvemos a los tiempos donde el arte, el cine, los espectáculos deportivos vuelven a levantar la voz y vuelven a hacer política. Además, es una política que señala directamente al presidente Trump -sin siquiera mencionarlo-, su cruenta lucha en contra de las personas migrantes y la guerra desatada en Irán. Aunque sabemos que la mayoría de estos mensajes no llegan a ser concluyentes, es de celebrarse que se intenten para visibilizar la situación actual y alzar la voz en favor de los derechos humanos fundamentales. Por las niñas y niños. Por un mundo mejor.
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