Reparar
Es hora de reparar, de hacer un alto y revisar adónde va el país. La economía y los homicidios dan un respiro para hacer esa reflexión.
A Morena se le está yendo la oportunidad de asegurar logros, rectificar errores y salir de quienes sin convicción hicieron gula del apetito de poder. A la oposición se le está escapando el momento de organizarse y armar una opción, en vez de quedar como una plañidera, esperanzada en el fracaso del contrario.
El problema de no reparar es dejar al país a merced del entorno y de factores ajenos al control. De muy poco valdrá, entonces, acusar al adversario de cuanto pueda ocurrir.
Por donde va, quien sabe adónde llegará el país.
Pese a declararse distinto al tricolor y el albiazul, el partido guinda no sólo no acaba de acreditar esa condición, sino la diluye en su indolencia e inacción ante la corrupción, la negligencia y la impunidad de más de uno de sus cuadros.
La hazaña de acceder al poder con rapidez, fuerza y legitimidad, Morena no supo reproducirla en el ejercicio y la administración de ese poder. Incurrió en desatinos o errores que se resiste a reconocer de manera cabal y en su justa dimensión. Cierto, algunos de esos dislates intenta ahora corregirlos, pero no los de mayor gravedad, siendo que le provocan tropiezos cada vez más serios, comprometiendo no sólo su proyecto, sino también a la nación.
Entre esos yerros se cuentan los siguientes. Minusvalorar........
