Entrampados por el discurso
El entrampamiento en el cual cayó la autollamada cuarta transformación aún no afecta la preferencia popular que la favorece, aprueba y le da fuerza inaudita.
Eso es cierto, negarlo –como algunos críticos– es absurdo. Pero si gobierno, movimiento y aliados insisten en que el respaldo mayoritario les da la razón absoluta y, por ello, no requieren de hacer política ni ejercer el poder con recato y decoro, se equivocan. Tarde o temprano, los problemas y litigios que ya los sacuden podrán engendrar una implosión difícil de controlar.
Por lo pronto, el próximo lunes, primero de septiembre en que los Poderes de la Unión –bajo dominio guinda– ocuparán la escena, plantea una interrogante. ¿Qué informará el Ejecutivo del estado que guarda la soberanía, tras la captura y juicio en Estados Unidos de un legendario criminal sinaloense? ¿Cómo abrirá sesiones el Legislativo, luego del trompicado cierre del receso? ¿Qué garantías ofrece el Judicial, después que el Tribunal Electoral sancionó, pero deslegitimó la elección de sus integrantes?
La exageración del discurso cuatroteísta entrampó la acción y práctica política. Los actores principales de la transformación no hicieron su agosto.
Los escándalos protagonizados por connotados legisladores, funcionarios, dirigentes y cuadros de Morena no sólo evidenciaron excesos, contradicciones y abusos chocantes con la doctrina, sino también fisuras en el movimiento.
Esos........
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