Elogios de la DEA a Harfuch, la zanahoria después del garrote
La presidenta había decidido que Omar García Harfuch no fuera al evento de la DEA en Buenos Aires el martes de esta semana. Se había mostrado reacia, dada “la historia de relación de la DEA con México, sobre todo en los años recientes”. La tuvieron literalmente que convencer todos los integrantes del Gabinete de Seguridad de que el secretario sí debía acudir a Argentina. Resultado: el titular de la SSPC recibió una cascada de elogios como pocas veces se ha visto de parte del jefe de la agencia antidrogas estadounidense, Terrance Cole, delante de al menos 400 representantes de más de 100 países.
No es que sorprenda la buena relación que el responsable de la seguridad en México tiene con el gobierno estadounidense, ya el embajador Ronald Johnson se había expresado bien de él en distintas ocasiones, pero sí llamó la atención la deferencia con la que el agresivo funcionario de la administración Trump, que se encarga de combatir a los cárteles, trató a García Harfuch, su invitado en la Argentina de Milei. Lo calificó como “un socio de confianza” y “un buen amigo de Estados Unidos”. Aseguró que Omar “conoce la importancia de perseguir a los líderes criminales, interrumpir las cadenas de suministro y desmantelarlas desde la cúpula hasta la base”.
Pero lo que tampoco sorprende es el vaivén de la narrativa –ora confrontativa, ora conciliadora– de Washington hacia México, que da muestra clara del principio de la política de la Casa Blanca: el garrote y la zanahoria. Primero da un golpe discursivo y luego una........
