El enemigo perfecto de Florentino
Por años Florentino Pérez construyó en el Real Madrid una narrativa de control absoluto. El presidente que siempre tenía un plan y que convertía cada crisis en una operación de ingeniería financiera, política y deportiva, pero cuando el modelo comienza a mostrar desgaste, aparece también una vieja tentación del poder: fabricar enemigos externos para evitar asumir responsabilidades internas.
Y eso es exactamente lo que ocurrió con Enrique Riquelme, el joven empresario español, presidente de Grupo Cox, enfocado en energía y agua, que recién adquirió los activos de Iberdrola en México y que aumenta su presencia en el país, que se convirtió sin buscarlo en el centro de ataques del directivo madrileño, pues Florentino dejó de hablar de futbol para hablar de conspiraciones. Ya no eran sólo los árbitros, la prensa o la mala suerte. Ahora había “un señor de las energéticas”, “con acento mexicano”, moviendo hilos desde la sombra para desestabilizar al club.
Esos datos dieron la vuelta en todos los medios españoles, y desde luego, dadas las inversiones que tiene el grupo en nuestro país, llamó la atención que la insinuación fue tan específica que no hacía falta pronunciar el nombre.
Lo que preocupó en el sector empresarial y a los socios de uno de los clubes más importantes del mundo, es que lo verdaderamente delicado es el mensaje de fondo: en el Real Madrid de Florentino, aspirar a competir por la presidencia comienza a tratarse como un acto de deslealtad y descalificaciones, para alguien como dijo con “acento mexicano”, como si eso fuera algo negativo.
Porque Enrique Riquelme es reconocido ampliamente en el sector empresarial tanto en España como en México; no es un oportunista recién llegado ni al mundo empresarial ni al madridismo. Es socio del club desde hace más de dos décadas, empresario exitoso, fundador de un grupo internacional de........
