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Venezuela, el revulsivo geopolítico de 2026

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07.01.2026

Como ha sido habitual con cada una de mis columnas de arranque de un año nuevo, intento en ellas otear el horizonte geopolítico para compartir mis impresiones acerca de lo que podría depararnos el sistema internacional a lo largo de los 12 meses venideros. Pero en esta ocasión, ese ejercicio anual se ha visto trastocado por el terremoto geopolítico con el que inició 2026 y que muy probablemente definirá no solo lo que veremos en las relaciones internacionales en el corto y mediano plazo, sino incluso cara al resto de esta década: la captura de Nicolás Maduro mediante una operación militar estadounidense en territorio venezolano. Esta acción no debe leerse como un acto aislado, sino como la manifestación más dramática de una nueva doctrina de política exterior que promete remodelar profundamente las relaciones internacionales.

De entrada, y al margen de los retos endiablados que descorchan las acciones de la Administración Trump, hay que decirlo sin rodeos: el continente americano será una mejor región sin la dictadura y el régimen autoritario y represor impuestos primero por Hugo Chávez y perpetuados por Maduro, causantes de la evisceración democrática en Venezuela, de uno de los éxodos de migrantes y refugiados más grandes en el mundo (8 millones) a lo largo del último lustro en particular y del mayor fraude electoral -ampliamente documentado y comprobado- en los comicios generales de 2024 en los cuales casi el 70% del electorado voto contra él. No hay manera de defender -ni se debe defender- ese régimen. Según sondeos en Venezuela, cerca del 80% de los venezolanos querían ver a Maduro expulsado del poder. Pocos lamentaremos el fin de su gestión ilegítima, pero es un hecho que Trump parece tener poco interés en lo que suceda allí a continuación; en el fondo, le importa un bledo tanto la democracia en Venezuela como la oposición venezolana.

No está claro aún cuál es la situación real sobre el terreno en Venezuela en este momento, y el caos podría ser lo único que ocupe los zapatos que deja Maduro. Por poderoso que haya sido el despliegue militar de EE.UU (el más grande que ha visto la región desde la Crisis de los Misiles en 1962) y por muy eficaces que sean sus fuerzas especiales, es posible que el operativo para capturar a Maduro haya contado con el apoyo de algunos sectores de las fuerza armadas venezolanas (Venezuela y el chavismo no son Panamá ni el régimen de Noriega en 1989 en donde se barrió con la poca resistencia........

© El Financiero