Una política para toda la sociedad
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Tengo que decirle a Abelardo de la Espriella lo mismo que le dije a Gustavo Petro durante los últimos tres años: que Colombia necesita una economía formal en grande, producir y no importar las cosas básicas que consume; que necesita tener fábricas, agroindustria, empleo para todos, infraestructura, autopistas, puertos, trenes de alta velocidad, puentes, renovación urbana.
Que Colombia necesita sobre todo, y sin renunciar a la modernidad, salvar y proteger su naturaleza privilegiada y su territorio megadiverso, y que eso no se hace con un Estado indolente e irresponsable, sino con un Estado respetuoso y digno que haga presencia en todo el territorio.
Que necesitamos una revolución educativa que conecte a los jóvenes con la economía pero también con la sociedad y con el mundo. Que Colombia necesita un Estado que dé ejemplo de honradez y de eficiencia, que atienda de verdad a los ciudadanos y no los siga tratando eternamente como sospechosos y como estorbos para la administración.
Tal vez seamos el país de la belleza, pero necesitamos volver a ser el país de la confianza, porque es la confianza entre conciudadanos lo que hemos perdido en estos 80 años de violencia. Necesitamos un gobierno que gobierne para todos y no solo para una parte de la sociedad, descalificando a la otra. Solo los que saben gobernar para todos merecen pasar a la historia.
Pero también le recuerdo que aunque el presidente Petro no hizo los cambios en grande que habrían despertado una avalancha de respaldo popular para su proyecto, ha conservado el apoyo de la mitad del país, un respaldo que no puede discutirse. De poco sirve entrar en un debate sobre si los votos de ambos bandos fueron merecidos o no, porque en nuestra pobre democracia toda votación está interferida por las fortunas que se invierten en las campañas, por el poder que se utiliza para persuadir, o embelesar, o manipular a los electores, y........
