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Mientras otros países llegan a la luna, nosotros no llegamos a Puerto Carreño

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15.02.2026

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Lo que menos podía imaginar Petro cuando hacía campaña prometiendo que en tres meses haría la paz con el ELN, es que tres años después estaría bombardeando al ELN. Y no digo esto para acusar a Petro de nada, sino para señalar cómo es de sorpresivo nuestro destino, y qué poco depende de nuestra voluntad.

Si es bien amargo comprobar que seguimos en el mismo país de toda la vida, también tiene que ser amargo para Petro comprobar que le tocó convertirse en algo que siempre había odiado: el defensor militar del establecimiento.

Una parte de ese establecimiento tiene que estar muy contenta con su manera de gobernar, que no cambia nada esencial, y hay otra que tiene que estar muy feliz porque obtendrá sus beneficios acusando a Petro de todos los males de la patria, y no solo de las corrupciones de ahora, sino del caos que arrastramos desde hace décadas y que él se ha resignado a administrar.

Pero lo que hace tan mediocre esta campaña electoral es que solo se está disputando el favor del electorado mediante dosis elevadas de retórica furiosa, mientras se prepara para una recta final en la que solo van a pesar el odio y la plata.

Preparémonos para ver sin descanso a Abelardo de la Espriella recordándonos lo malos que son Petro y la izquierda, y a Iván Cepeda recordándonos lo pésimos que son Uribe y la derecha, porque me temo que eso será todo.

No........

© El Espectador