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¿El destripamiento o la virtud?

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09.07.2026

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En uno de los muchos períodos de inestabilidad que marcaron la milenaria historia sumeria vivió un soberano poderoso, celebrado en los anales de la posteridad no sólo por su afamada piedad, sino, sobre todo, por revolucionar la forma de legitimar el poder en su tiempo.

Hace más de 4.000 años (2141-2122 a. e. c.), Gudea gobernó la gran ciudad de Lagash y las urbes que dependían de ella en el sur de Mesopotamia. Su época estuvo marcada por el cambio: el desmoronamiento del imperio fundado por Sargón de Acad más de un siglo atrás, las invasiones de los gutis provenientes de las tierras altas del este, la fragmentación del poder político y el consiguiente ascenso de poderosos gobernantes regionales.

En ese contexto, el conflicto y la guerra eran moneda corriente. La fuerza, la violencia e incluso la crueldad constituían la norma: imperaba la ley del más fuerte. Los gobernantes de Sumer y Acad, de las legendarias ciudades-estado mesopotámicas, vivían en guerra constante entre sí y construían su legitimidad mediante la violencia. Se ufanaban de sus victorias tallando en piedra, con orgullo y suficiencia, un legado que repetía invariablemente las........

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