Nuestra arma secreta
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Los partidarios de Abelardo de la Espriella celebran su victoria. Sus adversarios la lamentan. Ojalá ambos estén equivocados.
Abelardo prometió transformar el país en noventa días. Es la vieja ilusión del hombre providencial: creer que un solo gobernante puede cambiar el destino de un país. Pero la historia enseña que el destino de una democracia no depende de las virtudes de un presidente. Depende de algo mucho más importante: de la capacidad de las instituciones para limitar su poder. Por eso la principal defensa de Colombia frente a los riesgos del nuevo gobierno no será la oposición, ni los medios de comunicación, ni las........
