Vinieron curiosos hasta de Martinica
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Por una casualidad que no pienso contar porque las casualidades son así, sin causa y sin sentido, el otro día me cayó ante los ojos un cuento que yo habré leído hará si mucho medio siglo, y que quizá por eso no tenía tan fresco en la memoria, el cual cuenta la historia de un ángel viejo con sus alas que por un extraño milagro de la vida llega a un pueblo a llevarse para el cielo a un bebé aquejado de fiebres y, a causa de su vejez y de las lluvias, se cae al patio y encalla en el lodazal sin poder levantarse ni llevarse al niño, y empieza a hacer ensalmos en una lengua extraña que no es ni arameo ni latín, sino, según concluyen los padres del bebé salvado de la muerte por la lluvia, uno de los dialectos del noruego antiguo o a lo mejor una lengua sideral que apenas se habla en planetas sin nombre conocido.
Este ángel caído, de repente graduado de curandero milagroso por las habladurías de la gente más........
