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Lo que pensando no se puede saber

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19.07.2026

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Así como hay cosas muy difíciles de describir con palabras (el sabor de la guanábana –“algodón dulce que se disuelve en la boca”– o el amor, que Lope, al fracasar en su intento poético, se resigna a definir del modo más subjetivo: “quien lo probó lo sabe”), hay otro tipo de cosas que no se pueden descubrir pensando porque, de alguna manera, son inimaginables.

Me refiero, por ejemplo, a los espermatozoides y a los óvulos, es decir, al origen de la vida de todos nosotros. Hace poco, en una biblioteca de Palma de Mallorca, me mostraron un volumen antiguo, de 1541: el Libro del arte de las comadres, y del regimiento de las preñadas y paridas, del médico mallorquín Damián Carbón. Se trata, nada menos, que del primer manual de ginecología impreso en lengua española. En él pude leer un breve capítulo sobre la fecundación, que al autor llama, más crudamente, preñez. ¿Cómo queda preñada una mujer? Pues bien, ahí se refiere a una vieja disputa........

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