No estamos para fiestas
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Escribo esta columna el día en el que muchos países del mundo nos celebran a nosotras, las mamás. Es el día de las flores, los regalos con cintas rosadas y los almuerzos en familia. Y, paradójicamente una de las fechas más violentas y con más índices de riñas, homicidios y feminicidios, porque si hay algo bipolar en el comportamiento humano, es el día destinado a las madres. Es como si la exaltación del amor trajera de la mano la exacerbación de los celos, los dramas y los resentimientos; los hermanos que nunca se perdonaron, las herencias no resueltas, las infidelidades reales o ficticias. Mientras unos hogares celebran con el alma bonita, otros se matan. No existe un ser vivo más ininteligible que el ser humano.
Quienes hemos trabajado en hospitales sabemos qué pasa en un servicio de urgencias el Día de la madre. Por algo algunos pueblos sacan avisos como el que........
