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La difícil tarea de perder

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monday

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Hoy Colombia ya conoce el nombre de su presidente electo. Para unos, el resultado será motivo de celebración; para otros, de preocupación o frustración. Esa coexistencia de celebración y decepción es inherente a la democracia. Ningún sector tiene asegurada la victoria y toda elección implica la posibilidad de que nuestras preferencias políticas no prevalezcan.

Durante los últimos meses, Colombia ha presenciado cómo distintos sectores políticos han cuestionado la legitimidad de los resultados electorales, han insinuado escenarios de fraude sin presentar pruebas concluyentes, o han sugerido que la derrota de su candidato equivaldría a una tragedia nacional. Estas señales ponen de manifiesto una de las mayores fragilidades de nuestra cultura democrática: la dificultad de aceptar que, en un régimen de competencia real por el poder, nuestros adversarios políticos también pueden ganar de manera legítima.

El politólogo polaco Adam Przeworski definió la democracia como una........

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