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Reacomodos

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24.07.2026

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Las recientes elecciones para presidente del Congreso fueron escenario de una, en principio, sorprendente y victoriosa alianza entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático para derrotar al candidato de De la Espriella. Algunos, entre los que se cuentan figuras para quienes la polarización es el peor de nuestros males, han calificado aquella alianza de deplorable y se muestran dispuestos a rasgarse las vestiduras y cubrirse la cara de ceniza por ella. Inconsistente o ingenuo. Estamos hablando de política, no de un concurso para ver quién resulta más modoso o bienpensante.

De hecho, la convergencia puntual de las dos principales bancadas del congreso es fácilmente comprensible. Ambas estaban defendiendo intereses vitales. El Pacto simplemente tenía que mandar una señal de “no destripabilidad”. El Centro Democrático, a su vez, debía demostrarle al gobierno que todavía cuenta, no por haberse ganado las mayorías electorales (esas, por el momento, están........

© El Espectador