¿Hacia dónde nos llevan?
Nada más volver a la Casa Blanca, Donald Trump dijo que él traería la paz. Y, de repente, se une a Netanyahu y declara la guerra a Irán. Y es curioso que en la red social Truth, que es una plataforma para sus anuncios y una ventana para su estado de ánimo, y así funciona como un medidor volátil de su paciencia y de su incomodidad con ciertos temas. El de la guerra de Irán ha estado ausente de sus mensajes en esa red. Desde el inicio de la ofensiva conjunta con Israel, Trump ha escrito sobre todo de otros temas: entrevistas, el Mundial de Fútbol… Según la periodista del New Yorker Susan Glasser, eso puede deberse a que está cansado del tema y prefiere no hurgar en sus contradicciones tras años de prometer que no metería a Estados Unidos en un nuevo conflicto en Oriente Próximo.
Trump debió de pensar que el ataque que acabó con Alí Jameneí –y se llevó por delante a decenas de altos mandos de la República Islámica– iba a permitir encontrar a un sustituto algo más moderado, como parte de una estrategia destinada a cortar las cabezas de la cúpula de poder, parecida a la ensayada en Venezuela, y con la que cumplir un fin que ya parece olvidado para Trump: cambiar el régimen. Tampoco contó con la capacidad iraní de agravar la crisis, sembrar el caos en la región, sumar a nuevos países al conflicto y provocar un cataclismo económico.
Según The Wall Street Journal, el general Dan Caine, jefe del Estado mayor, avisó en varias reuniones previas a la guerra de que los informes de inteligencia llevaban tiempo calculando que Irán desplegaría minas, drones y misiles para cerrar el estrecho de Ormuz. Trump reconoció el riesgo pero siguió adelante; creyó que Teherán capitularía antes de llegar a ese extremo.
En palabras del analista Íñigo Domínguez, "en esta alocada guerra de Irán tenemos a tres tarados visionarios, tres, uno por cada gran religión monoteísta, henchidos todos de retórica religiosa, pero lo único serio son los muertos, que a ellos les traen sin cuidado. Nadie en su sano juicio se cree lo que dicen sobre por qué hacen lo que hacen, si es que ellos mismos lo saben. Una vez que se desata el horror ya sucede de todo. Por ejemplo, ante la inminente amenaza nuclear iraní, comandos israelíes aprovecharon el otro día el lío para asaltar de madrugada un cementerio de un pequeño pueblo del Líbano, Nabi Chit. Buscaban el cadáver de un piloto israelí desaparecido en 1986 que creían que estaba allí. Algunos vecinos se despertaron, los israelíes se liaron a tiros y mataron a 41. No sé si se capta bien la paradoja: mataron a 41 personas para rescatar un muerto de hace 40 años. Y encima no lo encontraron, resulta que allí no estaba".
En conclusión, Trump el pacifista y sus amigos israelíes han metido al mundo, especialmente a Europa, en un agujero, con Putin como gran beneficiario, y uno no acaba de entender que los ciudadanos norteamericanos hayan vuelto a elegir a un tarado mental como este. Creo que es la primera vez que los americanos nos han regalado, especialmente a los europeos, un líder imposible de entender y de tragar.
