Las trampas de la pobreza (y II): El IRPF
Trabajar cansa, y precisamente por eso, hay muchos que optarían por trabajar menos si cobrasen lo mismo. Además, a medida que se gana más dinero se pagan más impuestos. En el caso del IRPF, el principal impuesto de nuestro sistema fiscal, además tenemos la cuestión de la progresividad: no sólo el que más gana paga más, sino que paga proporcionalmente más, es decir un mayor porcentaje de su renta. La medida de la progresividad es el tipo marginal del IRPF, que nos dice cuánto se paga por cada euro adicional de ingresos. Habitualmente, se cree que esto no es un problema en los tramos bajos de renta porque se identifica este tipo marginal con el primer tramo del impuesto, que es el único que afecta a los que menos ganan. En España, como veremos, sí que es un problema y muy relevante.
Sin embargo, antes de entrar en el IRPF, hay que tener en cuenta otros factores. El primero es que un salario reducido se destina a necesidades básicas. Por eso, la primera trampa de la pobreza es la inflación, especialmente en los bienes de primera necesidad. En España hemos tenido unos años, desde la Pandemia, de elevada inflación. Además, el bien de primera necesidad en la que se gasta más porcentaje del salario (o en general de la renta) es la vivienda. A efectos de contabilidad nacional, la vivienda se considera un bien de inversión, y por lo tanto no se incluye en el IPC. Pero, como todos sabemos, todas las familias necesitan un techo en el que cobijarse. Además, la renta del alquiler ha subido por encima, incluso, del precio de la vivienda, y, sobre todo, la oferta de vivienda en alquiler, especialmente de vivienda permanente, no hace más que reducirse. Todo esto, constituye la principal de las trampas de la pobreza, que comentábamos la semana pasada en El Economista. Y lo peor de todo, es que como informaba este medio el pasado martes, encima cada vez........
