menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El IRPF más elevado de la historia, edición 2025

1 0
05.04.2026

Los españoles pagamos en 2025 más IRPF que nunca. Esta recaudación récord se debe tanto al aumento de la base, como, especialmente al aumento del tipo efectivo medio, que ha vuelto a subir. Este aumento del tipo efectivo, que también es de récord, supone que los españoles destinamos, de media, más porcentaje que nunca de nuestros ingresos para pagar el IRPF.

Sin embargo, el IRPF no parece haber subido, al menos si se mira el BOE, pero en la realidad, lo ha hecho, y mucho, y lo ha hecho para casi todos los contribuyentes. Y la explicación de todo esto radica en tres palabras, progresividad en frío, es decir que no se ha adaptado ningún elemento estructural del IRPF a la inflación que hemos padecido, especialmente después de la pandemia. En los últimos años, no adaptar el IRPF ha sido la principal subida de impuestos en España.

Si usted cree que esto ya lo ha leído, acierta: seguramente ya se leyó mi artículo del año pasado, la edición 2024 del IRPF más elevado de la historia. Eso sí, no está viviendo en el día de la marmota, porque cada vez paga más IRPF. La novedad de esta edición es que los españoles no sólo pagamos más IRPF que nunca, y de paso, también destinamos más porcentaje de nuestra renta que nunca a pagar no sólo el IRPF, sino de todos los impuestos en general. Las Administraciones Públicas han tenido más ingresos que nunca, tanto en términos absolutos, 724.554 millones de euros, como en términos relativos, el 42,95% del PIB. Si sólo miramos impuestos y cotizaciones, también hemos recaudado más que nunca, incrementando la presión fiscal, que es el cociente entre la recaudación de impuestos y cotizaciones y el PIB hasta un nuevo récord, superando por primera vez el 38% (sin incluir los recursos fiscales que nutren el presupuesto comunitario).

Estamos pagando más impuestos que nunca por varias razones. La primera de ellas es que los impuestos subieron. El pasado año se creó algún impuesto nuevo, como el de márgenes bancarios, se endureció el impuesto de sociedades, especialmente para los grupos consolidados y grandes empresas, y se recuperaron los niveles de IVA "habituales" (anteriores a su rebaja para paliar la inflación posterior a la Pandemia y al estallido de la guerra de Ucrania). Esto, según el informe mensual de recaudación de diciembre de la Agencia Tributaria permitió un incremento en la recaudación de 10.798 millones de euros. Eso sí de aquí se tuvieron que destinar casi 3.000 millones de euros a devoluciones extraordinarias. Más del 80% de estas devoluciones fueron a los antiguos mutualistas beneficiados por varias sentencias del Tribunal Supremo.

Entre las subidas de impuestos no parece estar el IRPF. De hecho, hubo una pequeña rebaja para que los trabajadores que cobran el SMI siguiesen sin pagar IRPF. Pero, al resto de contribuyentes del IRPF, como no se les modificó ningún parámetro del impuesto, el resultado es que más pagaron más IRPF que nunca. El tipo medio efectivo del IRPF pasó del 14,6% de 2024 al 15,1% de 2025. Este medio punto no parece mucho, pero se aplicó a una base, la denominada renta bruta de los hogares, de 970.728 millones de euros, lo que permitió recaudar 4.853 millones de euros adicionales.

Es cierto que aquí no sólo hay progresividad en frío, sino también aumento del poder adquisitivo del salario medio. O más bien, hubiese habido aumento del poder adquisitivo si el IRPF se hubiese ajustado a la inflación, y estos contribuyentes no hubiesen tenido que pagar más impuestos. Más del 80% de las bases imponibles del IRPF son rendimientos del trabajo, es decir, pensiones y salarios. Las pensiones, salvo las mínimas y las no contributivas que han subido más, se incrementan con el IPC. Como los pensionistas con las pensiones más reducidas no pagan IRPF, esencialmente la subida de las pensiones compensa la inflación. Sin embargo, el salario medio sí subió ligeramente por encima de la inflación, alrededor de un 3,4-3,5% frente a un incremento del IPC del 2,7%. Esto quiere decir que, siendo muy generosos, un tercio del aumento del tipo efectivo estaba justificado por el incremento de la renta real de los contribuyentes.

El resto, una recaudación adicional de unos 3.600 millones de euros, no es más que una subida encubierta de impuestos que el Congreso de los Diputados no ha aprobado. Y lo es, porque se pagan más impuestos, y se tiene que destinar más parte de la renta al pago del IRPF con la misma (o a veces menos) capacidad económica real. Y aquí llueve sobre mojado. Entre 2018 y 2024, no mejoró la capacidad económica de los contribuyentes del IRPF, ya que las subidas de salarios y otras rentas apenas permitieron compensar la inflación.

Sin embargo, en ese periodo, el tipo medio efectivo pasó del 12,7% al 14,6%, una subida de 1,9 puntos. El efecto acumulado de esta subida supuso una recaudación adicional de 18.443 millones de euros. Traduciendo, si entre 2018 y 2025 se hubiesen adaptado todos los parámetros del impuesto a la inflación, incluyendo mínimos personales, familiares… y sobre todo tramos del impuesto, los contribuyentes hubiesen pagado unos 22.000 millones de euros menos en 2025, lo que viene a ser más de un 15% de la recaudación de nuestro principal impuesto. En términos acumulados, esta subida derivada de no corregir la progresividad en frío, en estos años de elevada inflación que hemos padecido, es probablemente la subida de impuestos más importante de la democracia, y desde luego, la que ha que afectado a más contribuyentes.

Este récord de recaudación se deriva, en primer lugar, de las subidas de impuestos, tanto las que se publican en el BOE, como la subida encubierta del IRPF, que no se aprueba en el Congreso, ni se publica, pero que es la principal subida de impuestos. Además, la inflación en sí misma también es un impuesto, ya que permite al Estado recaudar más por la simple subida de las bases monetarias sobre las que recaen casi todos los impuestos (con la excepción de algunos impuestos especiales como los carburantes). En tercer lugar, el crecimiento económico y el aumento del empleo también han permitido recaudar más.

Todo este espectacular aumento de la recaudación sólo ha servido para reducir el déficit público en algo más de 11.000 millones de euros. El déficit se ha quedado en un 2,39% del PIB, y no se ha reducido más porque el gasto público que también ha alcanzado niveles récord, 764.884 millones de euros, aunque en este 2025 su crecimiento ha sido inferior al PIB.

El aumento del tipo efectivo del IRPF se debe mucho más a la inflación que al crecimiento de la renta real de los contribuyentes. Además, muchos contribuyentes critican el despilfarro, la corrupción y la opacidad en el gasto público. En este sentido, no está de más recordar que no tenemos presupuestos desde hace tres años. En estas condiciones, no me parece que batir el récord de tipo en el IRPF sea, per se, una buena noticia. Pero, ya vamos camino en este 2026, con más inflación y sin ajustar nada, de volver a batir el récord. A este paso, dejará de ser noticia. Que descansen estos días de Semana Santa y les espero el año que viene con la edición 2026, o un poco antes si quieren leer sobre otros temas.

Jeff Bezos (Amazon), sentencia el futuro del mercado laboral: "Solo hay un tipo de trabajador que la IA nunca podrá sustituir "

Los psicólogos coinciden en que las personas que prefieren callar para evitar conflictos al despertarse por la mañana tienen estas características

Cambiar el aceite cada 10.000 o cada 30.000 kilómetros puede ser tirar dinero: un mecánico aclara cuándo hacerlo


© El Economista