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Lo que nadie cuenta de la IA: de crecer en forma de K al fin de las clases medias

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25.07.2026

La Inteligencia Artificial (IA) está cambiando la economía global y las normas de juego. Cuando se fundó la Organización Mundial del Comercio en 1995 , el comercio digital prácticamente no existía. Hoy, los bienes y servicios digitales representan casi el 10% del PIB de Estados Unidos -una proporción mayor que la del sector manufacturero y diez veces superior a la de la agricultura- y cerca de una cuarta parte de las exportaciones estadounidenses. Sin embargo, gran parte del sistema de comercio internacional sigue funcionando como si las mercancías cruzaran las fronteras a bordo de buques portacontenedores.

De hecho, desde que Trump regresó a la Casa Blanca, el debate económico ha girado en torno a los aranceles. Sin embargo, la Casa Blanca está empeñada en poner en marcha una regulación para proteger a las empresas tecnológicas en el exterior, que pasa por autorizar los nuevos modelos de IA para que no puedan ser compartidos por terceros sin su permiso, sobre todo por China. Pero también con sus socios.

En junio, Trump firmó una orden ejecutiva para obligar a las empresas a obtener autorización de la Casa Blanca antes de comercializar sus soluciones. Cuando Open AI lanzó recientemente el GPT-5.6 restringió su uso a un grupo de socios previamente autorizados por el Gobierno. En Anthropic, propietaria de Claude, el Departamento de Comercio les obligó a retirar en todo el mundo los modelos Fable 5 y Mythos 5.

Estas medidas quizás no se asemejen al proteccionismo tradicional, pero su efecto y su propósito es el mismo. La Administración estadounidense identificó 146 barreras en 43 jurisdicciones, a sus empresas tecnológicas. Ente ellas, figuran impuestos sobre servicios digitales, restricciones a los flujos de datos transfronterizos ó requisitos para almacenar localmente estos datos.

Las medidas crearán tensiones comerciales con socios como la Unión Europea, que ha comenzado a limitar el uso de datos y a sancionar a sus empresas por abuso de posición dominante y las obliga a identificar los trabajos con IA. Además, con mucha razón, porque éstas hacen un uso ilegítimo de los datos de los ciudadanos y empresas europeas, en ocasiones, para ofrecer servicios o informaciones sesgadas hacia sus........

© El Economista