Soberanía y Estado de Derecho
¿Los conceptos son mandato constitucional, necesidad apremiante de los mexicanos o simple discurso ad hoc a intereses y banderas políticas?
Las dos semanas previas a la publicación de este artículo fueron convulsivas, por decir lo menos. El fatal accidente carretero, ocurrido tras el desmantelamiento de un importante narcolaboratorio en el municipio de Morelos, en la sierra chihuahuense, puso en evidencia la participación, aparentemente, de agencias de investigación e inteligencia extranjeras en operativos contra la operación de grupos criminales en el estado y el país.
Lo que sucedió generó un sismo político con epicentro en Chihuahua, pero que se hizo sentir hasta el centro del país; allá donde están asentados los tres poderes que hoy parecen uno solo, y cuya separación es más membrete que realidad. El desmantelamiento del narcolaboratorio encabezó los titulares de noticias en prensa y televisión nacional y acaparó las columnas de opinión, con posturas a favor y en contra de lo que, insisto, aparentemente provocó el gobierno de Chihuahua. La estridencia fue tal que derivó en la renuncia del fiscal general del estado de Chihuahua, cosa que personalmente lamento.
El argumento para tanta estridencia fue “haber permitido la colaboración de agencias extranjeras sin el permiso del Senado de la República y, con eso, haber vulnerado la soberanía nacional”. Fue tal el drama de quienes acusaron a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, que por un momento me sentí ubicada en la época de la República restaurada (año 1857), cuando, junto al archiduque Maximiliano de Habsburgo, los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron juzgados y posteriormente ejecutados por atentar contra la soberanía nacional y........
