Los autos chinos baratos podrían salirle muy caros a México
La frontera ya empezó a pagar el precio de la guerra automotriz mundial. Mientras México sigue celebrando cifras de exportación y presumiendo récords de inversión extranjera, en la frontera norte ya comenzó el ajuste silencioso que casi nadie quiere discutir.
No, las maquiladoras no se están yendo en masa; lo que se está debilitando es mucho más peligroso: el modelo industrial que sostuvo durante décadas a ciudades enteras.
Las primeras víctimas están siendo las empresas automotrices intensivas en mano de obra: las arneseras y las proveedoras de componentes eléctricos. Las plantas que durante años fabricaron piezas para Mercedes-Benz, BMW, Nissan, Volkswagen, Toyota, Honda, Ford o Stellantis.
Y la razón no es solamente económica; es geopolítica.
Durante décadas, el liderazgo automotriz mundial estuvo concentrado entre Estados Unidos, Alemania y Japón. Ellos dominaban la tecnología, las marcas, las plataformas y el mercado global. México encontró su lugar como el gran brazo manufacturero de Norteamérica; ese modelo hoy está entrando en crisis.
La transición hacia los vehículos eléctricos no solo está cambiando el tipo de automóvil que se fabrica, está cambiando completamente las cadenas de valor.
Un vehículo eléctrico utiliza menos componentes, menos piezas móviles y requiere menos procesos tradicionales de manufactura. Eso significa menos proveeduría convencional, menos........
