Los amigos de…
Las próximas campañas en nuestro Estado aún no han comenzado formalmente. No hay convocatorias oficiales, ni arranques multitudinarios, ni propaganda electoral declarada. Sin embargo, en los hechos, la contienda ya está en marcha. No con banderas y templetes, sino con estrategias finamente calculadas para transitar por los márgenes de la legalidad. Algo que en el campo político y ciudadano se a poco a poco normalizado.
Dentro del marco jurídico electoral mexicano, encabezado por el INE y aplicado en el ámbito local por el IEE, se prohíbe los actos anticipados de campaña. La finalidad es clara: garantizar condiciones de equidad y evitar ventajas indebidas antes del periodo legalmente establecido. Sin embargo, la línea entre promoción personalizada y actividad política legítima se ha vuelto cada vez más tenue.
En estos tiempos, no se pide el voto de manera directa. Se instala el nombre. No se presenta una plataforma electoral. Se posiciona una marca personal. No se articulan propuestas. Se construye una narrativa aspiracional. Bajo el esquema de conferencias “informativas”, informes “ciudadanos”, entrevistas “casuales”, revistas de “perfil humano”, espectaculares disfrazados de felicitaciones y una........
