¡Nos queremos vivas!
En este domingo 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la lucha por los derechos de las mujeres y, por ello, damos por inaugurada la conservadora temporada de “esas no son las formas”, expresiones que se suelen mencionar para cuestionar las marchas feministas, como las pintas, consignas o intervenciones en monumentos. Dicha expresión intenta desplazar la discusión de fondo, que es precisamente hablar de los feminicidios, la violencia sexual y demás violencias que viven las mujeres. No se trata de cuestionar si la protesta fue “correcta” o “educada”, sino de discutir la causa que origina dicha protesta.
Porque las consignas que gritaremos el domingo serán: ¡Vivas nos queremos! ¡Queremos vivir libres de violencia! ¡Ni una más, ni una asesinada más! ¡Las que faltan gritan hoy en nuestras gargantas! ¡Libres, vivas y sin miedo nos queremos! ¡El Estado es responsable del feminicidio de Leslie Godínez Carrillo! ¡Leslie Godínez Carrillo, tu nombre no se borra! ¡Nos falta Leslie!, entre muchas más. Gritos que persisten todos los días, porque, desgraciadamente, la violencia sigue vigente; los feminicidios son la orden del día en nuestro país y, para muchos familiares de las víctimas, el 8 de marzo no representa un día de celebración, sino que sigue siendo un día más en el que se intenta vivir sin la presencia de su hija asesinada.
Por ello me pregunto: ¿realmente las mujeres podemos caminar sin miedo por nuestras calles? ¿Vivimos en un México libre de violencia? La respuesta es que, definitivamente, no. México sigue siendo un país secuestrado por la violencia.
Y Ciudad Juárez sigue siendo una urbe donde se encuentran esas violencias, todo tipo de violencias; una ciudad insegura, una ciudad en la que se ha declarado la alerta de género contra las mujeres por violencia feminicida desde 2021 y que permanece vigente. Pareciera que la alerta de género no ha funcionado como se quisiera, porque precisamente la finalidad de la misma fue, en un primer momento, reconocer que tenemos un problema grave de feminicidios en la ciudad y, en un segundo momento, emprender acciones concretas para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres por parte de los tres órdenes de gobierno; es decir, es responsabilidad tanto del municipio como del estado y la federación. ¿Y qué se ha hecho hasta el día de hoy? ¿Por qué siguen ocurriendo feminicidios en la ciudad? Tal pareciera que las recomendaciones realizadas por el grupo interdisciplinario de expertas de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres han pasado desapercibidas.
El feminicidio de Leslie Godínez Carrillo es un claro ejemplo de que la violencia contra las mujeres se ha intensificado de una forma atroz. Leslie era una joven de tan solo 20 años que se encontraba con siete meses de embarazo. Fue captada por el crimen organizado con la finalidad de extraerle a su bebé y venderlo. Leslie falleció en el momento en que le extrajeron al bebé en una cesárea rudimentaria y clandestina, lo que le causó la muerte; posteriormente fue enterrada en el patio de una vivienda. Un caso que no solo se encuadra en el delito de feminicidio agravado, sino también en trata de personas, cuyo móvil era la venta de bebés.
Sin duda, la realidad ha superado a la ficción; lo que creíamos inimaginable sucede. Vivimos en un capitalismo gore, porque la lógica que impera en estos delitos es precisamente la que nos señala Sayak Valencia en los usos predatorios de los cuerpos, los cuales son concebidos como productos de intercambio que alteran y rompen las lógicas del proceso de producción del capital, ya que la mercancía es sustituida por una mercancía encarnada literalmente por el cuerpo de una mujer y la vida humana.
No nos cansemos de exigir justicia, no nos quedemos calladas, sigamos gritando: ¡Sin justicia no hay paz! ¡Por las que ya no están, justicia de verdad! ¡Justicia que repare, no justicia que calle! ¡Ni perdón ni olvido, castigo al feminicidio de Leslie! ¡Leslie Godínez Carrillo, tu nombre no se borra!
Hoy más que nunca exigimos a la presidenta Sheinbaum acciones firmes para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia en nuestro país.
Porque cada nombre que gritamos en las marchas representa una vida arrebatada, una familia rota y una deuda pendiente del Estado. Mientras exista una sola mujer que tenga miedo de caminar sola por la calle, mientras una madre siga buscando justicia para su hija, mientras los feminicidios continúen marcando la vida de nuestras ciudades, la lucha seguirá de pie.
Facebook: Dra. Olivia Aguirre Bonilla
