Chihuahua bárbaro, fuerte y resistente
En días recientes, volví a la lectura de un título obligado para cualquier chihuahuense: Crónica de un país bárbaro, el libro que el periodista Fernando Jordán escribió hace casi setenta años después de recorrer este Estado entero. En su viaje, encontró la complejidad del Estado más grande del país, con una de las historias más complejas de todo el territorio mexicano. Era, como él mismo lo dice, "un país dentro de su propio país."
Me parece brillante el título. No usa la palabra bárbaro a modo despectivo o peyorativo, la usa para expresar —como él mismo lo dice— a quienes viven con “fuerza y voluntad... con un supremo e invencible anhelo por la libertad.” Autodenominarse bárbaro, aquí implica honrar el propio carácter orientado al anhelo por la libertad.
Chihuahua siempre ha luchado por la libertad y por su soberanía. Pero no por una soberanía que se entiende desde la abstracción o que se usa en el discurso. Sino por la libertad de cada individuo: la libertad para ser, para crear, para crecer. La libertad para soñar y para construir, para trabajar y para vivir con paz y prosperidad.
Y por esa libertad, los chihuahuenses de todas las generaciones han dado la lucha.
Una lucha contra un medio que de por sí es adverso. Jordán lo dice con precisión: "La geografía no es aliada del hombre en sitio alguno, y si en ocasiones se muestra generosa, es acaso para corresponder a la tenacidad........
